Por qué publicamos guías además de calculadoras
Una calculadora resuelve el «cuánto», pero casi nunca el «por qué». Y en la mayoría de los cálculos que afectan al bolsillo, el porqué es justamente donde está el dinero: saber que el día de vacaciones se paga incluyendo la prorrata de extras, entender que el tipo marginal no es lo que pagas, o descubrir que reducir plazo ahorra el doble que reducir cuota son detalles que valen cientos o miles de euros y que ninguna herramienta te cuenta sola.
Por eso cada guía sigue el mismo formato: la fórmula explicada en lenguaje llano, un ejemplo completo con cifras reales que puedes reproducir tú mismo, un gráfico hecho a medida para ver lo que las tablas no muestran, los errores más habituales y las fuentes normativas concretas —artículo por artículo— para que puedas comprobar cualquier afirmación.
Todas las guías se revisan y se fechan. Cuando cambia una norma, un tipo impositivo o un límite legal, actualizamos el texto y la fecha de revisión que aparece al principio del artículo, para que sepas siempre a qué momento corresponde la información que estás leyendo.
Cómo usar las guías con las calculadoras
Cada guía enlaza con la herramienta correspondiente y cada calculadora enlaza con la guía que la explica. La forma más útil de usarlas es la misma que seguiríamos nosotros: haz primero el cálculo rápido en la calculadora para tener un orden de magnitud y lee después la guía para entender qué palancas puedes mover. En un finiquito la palanca son las vacaciones no disfrutadas; en una hipoteca, el plazo; en el sueldo neto, las circunstancias familiares que declaras en el modelo 145.
Ninguna guía sustituye el asesoramiento profesional en un caso concreto. Lo que sí hacen es que llegues a esa conversación sabiendo qué preguntar.