Interés compuesto: por qué empezar pronto vale más que ahorrar el doble

El interés compuesto es la razón por la que un ahorrador mediocre que empezó a los 25 acaba con más patrimonio que uno excelente que empezó a los 40. No es una frase motivacional: son las cuentas, y aquí están hechas.

Actualizado el 1 de septiembre de 2026 Lectura de 8 minutos Por el equipo de Calculario

Interés simple frente a compuesto

La diferencia se resume en una pregunta: ¿sobre qué se calculan los intereses del año que viene?

  • Con interés simple, siempre sobre el capital inicial. Si metes 10.000 € al 7 %, ganas 700 € el primer año, 700 € el décimo y 700 € el cuadragésimo.
  • Con interés compuesto, sobre el capital más los intereses ya acumulados. El primer año ganas 700 €, pero el segundo los intereses se calculan sobre 10.700 €, así que ganas 749 €. Y así sucesivamente.

Esa diferencia de 49 € el segundo año parece irrelevante. A cuarenta años vista no lo es en absoluto:

10.000 € al 7 % anual durante 40 años 150.000 € 100.000 € 50.000 € 0 € Compuesto 149.745 € Simple · 38.000 € 0 10 20 30 40 Años Los primeros 15 años las dos curvas apenas se distinguen. Es donde la mayoría abandona. Calculario · Sin aportaciones adicionales ni impuestos
El interés compuesto no es una línea que sube más: es una curva que se acelera. Su trabajo importante lo hace en el último tercio, y por eso el tiempo es el ingrediente que no se puede sustituir con dinero.

Fíjate en el detalle que más gente ignora: durante los primeros quince años las dos curvas están casi pegadas. Ese es el tramo en el que ahorrar parece inútil y mucha gente lo deja. La recompensa entera está concentrada al final.

La fórmula y cómo leerla

Capital final = C × (1 + r)ⁿ C = capital inicial r = rentabilidad anual en tanto por uno (7 % = 0,07) n = número de años

Lo importante de esta fórmula es dónde está cada variable. La rentabilidad r está dentro de un paréntesis; el tiempo n está en el exponente. Y un exponente siempre gana a un factor. Por eso duplicar los años tiene un efecto mucho más violento que duplicar la rentabilidad, y por eso los consejos del tipo «busca el producto que más rente» son mucho menos útiles que «empieza ya».

Si además haces aportaciones periódicas, se suma el valor futuro de esa serie de pagos:

Valor de las aportaciones = A × [ (1 + r)ⁿ − 1 ] / r A = aportación al final de cada año

La calculadora de interés compuesto combina las dos partes y permite probar distintos plazos y aportaciones.

La regla del 72

Es el atajo mental más útil de las finanzas personales. Para saber cuántos años tarda tu dinero en duplicarse, divide 72 entre el porcentaje de rentabilidad:

Rentabilidad anualAños en duplicarMultiplicador en 30 años
2 %36 años× 1,8
4 %18 años× 3,2
6 %12 años× 5,7
7 %10,3 años× 7,6
10 %7,2 años× 17,4

La regla también funciona al revés y sirve para entender la inflación: con una inflación del 3 %, los precios se duplican cada 24 años. Es decir, el dinero parado bajo el colchón pierde la mitad de su poder de compra en ese plazo.

El experimento de Ana y Beatriz

Este ejemplo es el más contundente que existe para entender por qué el tiempo manda. Las dos obtienen un 7 % anual.

  • Ana aporta 2.000 € al año desde los 25 hasta los 35. Luego deja de aportar y no vuelve a meter un euro. Total invertido: 20.000 €.
  • Beatriz no empieza hasta los 35, pero aporta 2.000 € al año sin fallar hasta los 65. Total invertido: 60.000 €.

Resultado a los 65 años

1
Ana a los 35: sus diez aportaciones valen 2.000 × [(1,07¹⁰ − 1) / 0,07] = 27.633 €.
2
Ana a los 65: esos 27.633 € crecen 30 años más sin aportar nada: 27.633 × 1,07³⁰ = 210.349 €.
3
Beatriz a los 65: 2.000 × [(1,07³⁰ − 1) / 0,07] = 188.922 €.
=
Ana invirtió tres veces menos dinero y acabó con 21.427 € más. Su única ventaja fueron diez años.
La lectura correcta. No es que ahorrar más no sirva: Beatriz hizo un esfuerzo enorme y acabó con casi 189.000 €. Es que los primeros euros que aportas valen muchísimo más que los últimos, porque tienen más años por delante para componerse. Un euro a los 25 años se convierte en 14,97 € a los 65; un euro a los 55 se convierte en 1,97 €.

Lo que se lleva un 1 % de comisión

El interés compuesto trabaja igual de bien para quien te cobra. Una comisión de gestión del 1 % anual suena inofensiva, pero se aplica sobre un capital que crece, todos los años, durante décadas.

Escenario10.000 € a 30 añosDiferencia
Rentabilidad neta del 7 %76.123 €
Rentabilidad neta del 6 % (1 % de comisión)57.435 €−18.688 €

Ese único punto porcentual se lleva casi el 25 % del patrimonio final. Es, con diferencia, la variable más fácil de controlar de todas las que aparecen en esta guía: no puedes elegir la rentabilidad de los mercados, pero sí puedes elegir cuánto pagas en comisiones. Por eso conviene mirar siempre el TER (coste total anual) de cualquier fondo o plan de pensiones antes de contratarlo.

La rentabilidad real

Los 149.745 € del gráfico son euros de dentro de cuarenta años, y no compran lo mismo que los de hoy. Para saber lo que valen de verdad hay que descontar la inflación.

Y aquí hay un error muy extendido: la rentabilidad real no se resta, se divide.

Rentabilidad real = [ (1 + nominal) / (1 + inflación) ] − 1 Con 7 % nominal y 2,5 % de inflación: (1,07 / 1,025) − 1 = 4,39 % (no 4,5 %)

Aplicando esa inflación del 2,5 % durante cuarenta años, los 149.745 € equivaldrían a unos 55.773 € de hoy. Sigue siendo multiplicar por 5,6 el capital inicial en términos de poder adquisitivo real, que es de lo que se trata, pero es una cifra bastante menos espectacular que la nominal.

Desconfía de las proyecciones sin inflación. Cualquier simulador que te enseñe una cifra grande a treinta años sin mencionar la inflación te está enseñando una ilusión óptica. Y ojo también con los impuestos: en España las ganancias de capital tributan entre el 19 % y el 30 % según el tramo del ahorro, lo que rebaja aún más el resultado neto.

Errores habituales

  1. Proyectar rentabilidades pasadas al futuro. Un 7 % es una referencia histórica razonable para renta variable a muy largo plazo, no una garantía. Habrá años de −30 %.
  2. Confundir rentabilidad media con rentabilidad real obtenida. Si un año pierdes un 50 % y al siguiente ganas un 50 %, la media es 0 % pero has perdido un 25 % de tu dinero. Las caídas hacen más daño del que parece.
  3. Interrumpir la serie. Retirar el dinero a los diez años, cuando la curva todavía parece plana, es renunciar exactamente a la parte que hacía que mereciera la pena.
  4. Ignorar la frecuencia de capitalización. Un 7 % capitalizado mensualmente rinde un 7,23 % efectivo anual. En depósitos y préstamos conviene mirar siempre la TAE, que ya incorpora ese efecto.
  5. Olvidar que la deuda también se compone. Una tarjeta revolving al 20 % TAE aplica el mismo mecanismo en tu contra. Antes de invertir, cancela cualquier deuda cara: es rentabilidad garantizada.

Preguntas frecuentes

¿Con cuánto dinero merece la pena empezar?

Con el que tengas. El experimento de Ana y Beatriz demuestra que la variable crítica es cuándo empiezas, no cuánto. Aportaciones pequeñas y automáticas mantenidas veinte años baten casi siempre a aportaciones grandes empezadas tarde.

¿Un depósito bancario aprovecha el interés compuesto?

Solo si reinviertes los intereses. Muchos depósitos abonan el interés en la cuenta corriente, donde deja de generar rendimiento. Si lo que buscas es composición, comprueba que el producto sea de capitalización o reinvierte tú manualmente.

¿Qué rentabilidad es realista usar en una simulación?

Depende del riesgo. Para renta variable global a más de veinte años se suele usar entre el 6 % y el 8 % nominal; para carteras mixtas, entre el 3 % y el 5 %; para renta fija o depósitos, lo que ofrezca el mercado en ese momento. Simula siempre también un escenario pesimista.

¿Cómo tributan las ganancias en España?

En la base del ahorro del IRPF, con tipos que van del 19 % al 30 % según el importe de la ganancia. En los fondos de inversión no se tributa mientras no vendas, y los traspasos entre fondos están exentos, lo que permite que el compuesto trabaje sin interrupciones fiscales.

¿Sirve el interés compuesto para pagar antes la hipoteca?

Funciona igual pero en el otro sentido: cada euro que amortizas pronto elimina todos los intereses que ese euro habría generado hasta el final del préstamo. Lo explicamos con números en la guía de hipoteca fija, variable o mixta.

Aviso. Este artículo es divulgativo y no constituye asesoramiento de inversión. Las rentabilidades usadas son hipotéticas y sirven para ilustrar el funcionamiento del interés compuesto. Rentabilidades pasadas no garantizan rentabilidades futuras, y toda inversión conlleva riesgo de pérdida del capital.

Fuentes

  1. Banco de España y CNMV, portal Finanzas para Todos: material didáctico sobre capitalización compuesta y riesgo.
  2. Ley 35/2006 del IRPF, artículos 46 y 66, sobre la base del ahorro y su escala de gravamen.
  3. Reglamento (UE) 1286/2014 sobre documentos de datos fundamentales, que obliga a informar de los costes totales de los productos de inversión.